Porque vivimos en un mundo complejo, donde la vorágine cotidiana enturbia nuestra esencia y nos conduce a perdernos en una caótica rutina de la cuál no podemos despertar. Así, las relaciones personales se nos tornan confusas y olvidamos quiénes fuimos, qué soñábamos, cuál fue nuestro deseo más auténtico. Apenas si vislumbramos la existencia de cierto punto impreciso en el cuál dejamos de ser quiénes éramos para convertirnos en esto otro que somos y que no nos satisface. Y por ello es preciso contar con un espacio para la reflexión y el crecimiento personal.
Cuando la angustia, finalmente, termina siendo la ineludible compañera, es entonces que debemos preguntar:
¿Seguimos sosteniendo una existencia autómata o cuestionamos nuestro malestar e intentamos el cambio?
¿Buscamos soluciones mágicas e infantiles o en verdad nos hacemos responsables de nuestras propias decisiones?
¿Continuamos idealizando a un otro ante el cual nos subordinamos sacrificando nuestros deseos o nos atrevemos a abandonar la esclavitud para ser los amos de nosotros mismos?
¿Alguna vez pensaste cuál es tu posición? Tal vez el Psicoanálisis, de la mano de un profesional que te oriente en un proceso reflexivo y de autoconocimiento, pueda ayudarte a encontrar una respuesta y a generar un cambio.
Pedir ayuda es siempre el primer paso.


